Familia pastoral
Cuando Herodes era rey en Judea, hubo un sacerdote judío llamado Zacarías. Era miembro del grupo sacerdotal de Abías; y su esposa, Elisabet, también pertenecía a la familia sacerdotal de Aarón. Zacarías y Elisabet eran justos a los ojos de Dios y cuidadosos en obedecer todos los mandamientos y las ordenanzas del Señor. No tenían hijos porque Elisabet no podía quedar embarazada y los dos eran ya muy ancianos.
Lucas 1:5-7 NTV
Algunas veces las personas de la congregación llegan a pensar que dentro de la familia pastoral no hay angustias o luchas. Y en cierta medida en ocasiones es la misma familia pastoral quién se esfuerza por proyectar esa imagen, queriendo ocultar las dificultades que se viven para no dañar la fe de las personas o quizá para no restar fe y autoridad al ministro de la familia que dirige la iglesia.
En el pasaje de Lucas 1, vemos una mujer hija de familia sacerdotal y esposa del actual sacerdote del pueblo. Una mujer que a pesar de obedecer con sumo cuidado todos los mandamientos y ordenanzas del Señor, había llevado sobre sí "una gran vergüenza" (v.25), pues el Señor no le había concedido tener hijos. Elizabet nos enseña que no hay excusas para servir fielmente al Señor aún cuando pasen los años y quizá no veamos respuesta a nuestras oraciones, pues a pesar de que tenemos anhelos en nuestro corazón, nuestro mayor anhelo y nuestra mejor porción debe ser siempre el Señor.
Pasados los años el Señor habla a su esposo Zacarías por medio de un ángel, con la gran promesa de un hijo. Zacarías a pesar de ser un hombre fiel y justo, duda en ese momento de las palabras del Señor, el pone su mirada en las cosas terrenales, pues cree que es imposible ver esto cumplido debido a su edad avanzada. Si, los integrantes de familia pastoral también tienen luchas, en ocasiones también dudan, también caen, también viven las consecuencias de sus errores así como Zacarías las vivió, pero también son perdonados y restaurados en su momento por la misericordia de Dios.
La familia pastoral al igual que todas las familias de la iglesia de Cristo, necesitamos oración, necesitamos consejería, necesitamos exhortacion, a veces un hombro para llorar o un abrazo que dé fortaleza. La Biblia nos relata historias reales que por difíciles que puedan parecer, son necesarias para la edificación en todo tipo de circunstancias.
Oremos por las familias pastorales.
Dhyani Macias

Me fue muy grato leer este devociónal. Oremos unas por otras.
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