Salmo 16: Mi mejor porción


Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia. A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente;

Salmos 16:5‭-‬9 RVR1960


Los levitas se diferenciaban de las demás tribus en que su sacerdocio y el Señor mismo eran su heredad. David siendo rey y quizá pudiendo tener todo, reconocía que lo mejor que tenía, su mayor herencia era el Señor.

En aquel tiempo se utilizaban cuerdas para asignar y delimitar territorios, para David, el lugar en donde estaban esas cuerdas era el mejor lugar que le pudiese haber tocado y ese lugar era junto a Dios. 

El Señor no solamente era su herencia, sino que se deleitaba en ello, se gozaba de que así fuese. 
Es posible que en nuestra vida en ocasiones pongamos los ojos en cosas vanas y nos afanemos o entristezcamos por lo que tenemos o desearíamos tener. Pero como David debemos agradecer y gozarnos en lo mejor que se nos ha dado, Cristo. 

Somos llamados a ser real sacerdocio, al igual que David y los levitas, nuestra porción ahora es el Señor.  Alegremonos en la hermosa herencia que nos ha sido dada. 


Dhyani Macias

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